Cuando
veía a una muchacha bonita en la calle, un lado de mí decía:
que
muchacha tan linda, me gustaría hablar con ella,
salir
con ella, pero otra parte de mí se preguntaba:
¿cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo?
Ed
Kemper
Era el 27 de febrero del presente año y
estaba a medio plato de Corn Flakes cuando escuché por primera vez sobre “El
Coqueto”, observé con detenimiento el pésimo reportaje y continué desayunando
mientras oía lo mal que está Francia o España, ¡Y nosotros que nos quejamos!,
me dijo el yo que espera que me trague toda esa basura.
Igual que nuestra
superioridad económica y social ante el primer mundo, descalifiqué la noticia
de Cesar Armando Librado Legorreta, alias “El Coqueto”, eso sí, le presté más
atención al caso después de ver los graciosamente crueles encabezados en los
tabloides amarillistas, en donde ofrecían tres millones de pesos como
recompensa y organizaban un aparato policiaco digno de película hollywoodense.

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