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miércoles, 19 de junio de 2013

Un lento duelo

No la visitas muy seguido, al menos no tanto como quisieras, y es que por alguna razón estúpida te sigues preocupando por ella como si fuera la primera vez que la observas, “¿para qué?... Te juro que no hay necesidad”, te diría ella... La indómita y magnífica nopalera que orgullosa se yergue por encima de aquel ruinoso edificio colonial.
Quiero suponer lector que no preguntarás por la ubicación específica –adelantemos que está en el oriente del Centro Histórico- de este cuadro por dos poderosas razones: la primera es que espero sea esto un aliciente para que levantes la vista y lo descubras por ti mismo, y la segunda razón es porque considero obvia la respuesta ¿Dónde está? En todos lados. No únicamente de esta ciudad sobrepuesta sino alrededor de toda nuestra vida como especie.


domingo, 2 de junio de 2013

Microurbanismo en Casa Vecina

Heme aquí saldando una deuda personal dado que no considero correcto que temas de esta naturaleza queden en el tintero, y es que tenía ya un tiempo posponiendo la publicación de una entrada relativa a la inauguración del taller de Microurbanismo en la azotea de Casa Vecina (1er callejón de Mesones, Esq. Regina), proyecto por demás meritorio que, dada su accesibilidad en términos económicos y horas de trabajo, bien merece que muchos de los que habitamos esta ciudad y sus alrededores lo tomemos en cuenta.



martes, 19 de marzo de 2013

Honores a la bandera


Son las 5:30 de la tarde, mis trascendentales labores de IBM me agobian, eso, caminar con un sol abrumador por la colonia Centro, el horario que continua robándome valiosos minutos de sueño, las señoras regordetas que se me atraviesan como queriendo venderme una caja de antitranspirantes (o más bien, yo queriendo comprárselas... obsequiárselas) y una tarea a todas luces inútil, que me distrajo de mi labor como fotocopiador oficial de la Secretaría de Cultura, hacen que el tedio de la media tarde capitalina sea un poco más insoportable de lo que regularmente es.
Aun con todo lo anterior, disfruto cada uno de mis pasos. Atravieso por República de Chile, doblo en Cinco de Mayo hacía la torre poniente de la Catedral, y como diría Juan Manuel Barrientos, abstraigo la mierda que ocupa la parte baja del Centro: anuncios luminosos, ambulantes, gritos, orines, suciedad, y todos los pintorescos cuadros que Marcelo trata de erradicar del Centro, argumentando que los ambulantes se cansarán primero. Yo pienso lo contrario.