De entrada, quien
lea esta reseña se estará preguntando si vale la pena gastar unos cuantos
morlacos (bueno, al tanteo unos $200) en ir a ver Cinco de mayo: La batalla (Rafael Lara, 2013), pues bien, la
respuesta es sí. Es la segunda cinta más costosa en la historia del cine
mexicano con 85 millones de pesos, detrás de Cristiada (2012) y representa una excelente oportunidad para borrar
muchos de los estereotipos que el público tiene respecto al cine producido en México.
A continuación ahondaré en algunos aspectos, tanto positivos como negativos, que me llamaron la atención después de verla.
A continuación ahondaré en algunos aspectos, tanto positivos como negativos, que me llamaron la atención después de verla.
Tomada de Cinepremiere.com
