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sábado, 23 de febrero de 2013

Todo Belascoarán (2da parte)


¿Historias verosímiles?


¿Hay otros mexicanos que viven tu delirio, o has estado encerrado en sueño ajeno?
PIT II

Sí, desafortunadamente lo son, y el autor no se cansa en repetirlo en las notas previas a No habrá final feliz, Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia y Desvanecidos difuntos: “Evidentemente, la historia y los nombres que se manejan en esta novela pertenecen al reino de la ficción. El país, sin embargo, aunque cuesta trabajo creerlo, es absolutamente real.” (p. 383). Y es que algo que ya quiera verse como un pro o como un contra es que a la hora de leer Todo Belascoarán se hace muy difícil distanciar al protagonista del autor,  por ejemplo, Héctor Belascoarán comparte con Taibo una ideología política e ideológica de izquierda, de militancia, la cual quizás es mayormente expuesta en Carlos, hermano del detective, si uno está familiarizado con las opiniones y la trayectoria de Paco Ignacio Taibo II (trayectoria que desearíamos tuvieran más de nuestras figuras políticas y públicas), entonces entenderemos el inherente contacto que impregna tanto a los personajes como a las historias desarrolladas. 


jueves, 31 de enero de 2013

“Muéstrame una novela policiaca de tu país y te diré de dónde vienes”


Fabel le acarició suavemente una mejilla con la mano enguantada. Un gesto estúpido; un gesto probablemente inapropiado |...| Ella lo miró con sus grandes ojos. Ojos celestes que no parpadeaban.
Cuento de muerte (Brother Grimm)


La cita que titula esta colaboración la tomé del artículo “Por sus novelas (policíacas) los conoceréis”, publicado el pasado 6 de noviembre en La Jornada y escrito por el polaco Maciek Wisniewski. De sus palabras, con las que concuerdo totalmente, retomo algunas cuantas ideas y las ejemplifico.
Lo que pretendo también es invitar a la incursión en el género negro, no en el relato morboso y desteñido de quien utiliza a la peor de las actividades humanas, el crimen, como excusa para escribir, sino a la literatura que se encierra el orificio de una bala en la pared, o, como en el epígrafe, en la belleza de unos ojos que, encontrados en una playa desolada de Hamburgo, nunca volverán a cerrarse.

Tomada del sitio CraigRussell.com