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domingo, 17 de febrero de 2013

Todo Belascoarán

Mientras no cambiemos el país, pues contémoslo.
PIT II

Hace casi un año que, teniendo como perfecto marco una tarde de domingo en la FILPM, compré Todo Belascoarán (Planeta, 2010). Aquel día estaba programada la presentación editorial de El Álamo. Una historia no apta para Hollywood (Planeta, 2010) y decidí que sería una buena oportunidad para obtener el autógrafo de Taibo en el recién adquirido mamotreto que, dicho sea de paso, impresiona a más de uno cuando vas en el transporte público y sacas tamaño libro de 822 páginas frente a las 15 personas que comparten contigo el viaje de hora y media por la zona metropolitana y lo sobrellevan charlando, durmiendo junto o encima de ti, escuchando música, o en el mejor de los casos (parafraseando a Regreso a la misma ciudad), abriendo las páginas de un libro y metiéndose de lleno en las historias de otros ya que a veces las de uno no sirven para gran cosa.
Atreviéndome un poco a utilizar el término “reseña”, utilizaré las siguientes líneas para dar cuenta de algunos aspectos que llamaron mi atención en diversos sentidos a la hora de pasar los anteriores meses a leer la saga completa.


jueves, 31 de enero de 2013

“Muéstrame una novela policiaca de tu país y te diré de dónde vienes”


Fabel le acarició suavemente una mejilla con la mano enguantada. Un gesto estúpido; un gesto probablemente inapropiado |...| Ella lo miró con sus grandes ojos. Ojos celestes que no parpadeaban.
Cuento de muerte (Brother Grimm)


La cita que titula esta colaboración la tomé del artículo “Por sus novelas (policíacas) los conoceréis”, publicado el pasado 6 de noviembre en La Jornada y escrito por el polaco Maciek Wisniewski. De sus palabras, con las que concuerdo totalmente, retomo algunas cuantas ideas y las ejemplifico.
Lo que pretendo también es invitar a la incursión en el género negro, no en el relato morboso y desteñido de quien utiliza a la peor de las actividades humanas, el crimen, como excusa para escribir, sino a la literatura que se encierra el orificio de una bala en la pared, o, como en el epígrafe, en la belleza de unos ojos que, encontrados en una playa desolada de Hamburgo, nunca volverán a cerrarse.

Tomada del sitio CraigRussell.com